Escribe: Ariagna Fajardo

Foto: Rodaje del documental "Guárdame el tiempo"

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Constantemente uno encuentra personas que agradece haber conocido por la filosofía que profesan, la alegría que desprenden, por su sensibilidad o humanismo; algunas te acompañan por siempre.

A Daniel Diez le debo el haberme enseñado a pensar, cuestionar, valorar el entorno y la gente que me rodea. Le debo además cada uno de los conceptos que me forman hoy como documentalista, los que me han permitido acercarme con profundidad y respeto a diversas historias para llevarlas al cine.

Por estos días en que todos celebramos el reconocimiento hecho a su intensa labor en la Televisión Cubana, me gustaría regalarle este fragmento de un texto que escribí hace algunos años en mi tesis de graduación del Instituto Superior de Arte.

...San Pablo de Yao es el pueblo donde nací y es probablemente donde pase el resto de mi vida. La luz que lo inunda en las tardes, el río, los colores, la gente, la alegría de los jóvenes, lo convierte por momentos en un sitio mágico rodeado de montañas. Si para algunos vivir alejados de la ciudad es sinónimo de fatalidad geográfica, para mí es una suerte, la de vivir rodeada de gente que respeta y valora lo que tiene aunque por lo general sea muy poco, que le canta a la tierra, que es capaz de escribir un verso a una cosecha y que   ama a los suyos y a la naturaleza.

Los 90 fue una de las décadas más difíciles por la que ha atravesado nuestro país, recién comenzaba el Período Especial. La desolación llegaba a nuestras mesas y a nuestras almas, poco a poco nos quedábamos sin juguetes, sin dulces, sin ropas, sin guaguas… Mi generación se insertaba a la sociedad, en una etapa que prometía solo sacrificios y la ilusión de un futuro mejor que no tenía una fecha fijada. En medio de este contexto surge en nuestro pueblo la Televisión Serrana, aunque en los inicios no teníamos muy claro su importancia, ni siquiera los conceptos de cine, edición, documental... Sabíamos, y sobre todo sentíamos algo diferente, la posibilidad de la ilusión, de creer y formar parte de algo.

Poco a poco nuestras rutinas fueron cambiando y se fue creando una amalgama donde tenían cabida las ideas más diversas: imagen_ río_ bueyes_ guajiro; identidad_ religión_ luz_ tradiciones_ oficios; encuadres_ paisajes_ cosechas_ hombre_ campo. Ideas que fueron dando forma a lo que los otros creían de nosotros y a la visión que teníamos de nuestra propia realidad, para crear el sitio ideal donde podrían convivir cineastas y campesinos, en el cual cada uno pondría un poco para entenderse a sí mismo y a su país. Se hizo común vernos en la televisión, dialogar sobre nuestros problemas, admirar nuestros paisajes y disfrutar de la belleza cruda de nuestras realidades.

La primera vez que vi una cámara tendría alrededor de 9 años, el motivo: una entrevista. Invitaron a varios niños del pueblo para participar en un documental que hurgaría en los sueños de los pequeños de la montaña. Cuánta sorpresa para el director; algunos querían ser pájaros, peces, bailarinas y otros soñaban que en San Pablo de Yao ¡En medio de la Sierra Maestra hubiera una playa!, esa era yo. Por supuesto que quedé fuera del documental, pero aquellas personas, con sus equipos raros quedaron impregnadas dentro de mí y desde entonces surgió mi interés por ver lo que hacían, seguir sus pasos, indagar dentro de mí simulando la mirada de ellos, intentando captar pequeños fragmentos de historia y en un instante de esos entre la ingenuidad, la duda y el asombro surgió la necesidad, el deseo de contar algo, desde otra posición, a través de una cámara.

No tengo claro el instante preciso en el que decidí hacer cine, solo recuerdo que por momentos el aula en la que impartía clases a niños de cuarto grado empezó a ponerse pequeña y comenzaron a surgir nuevas inquietudes. Quería hablar de nosotros y de nuestros miedos, de los seres humanos que me rodeaban y que comenzaban a adquirir otras dimensiones, quería hablar de la tierra, de nuestros valores y el tiempo; quería pensar, dialogar con otros, descubrir el mundo desde otras perspectivas.

Es entonces que me acerco por segunda vez a Televisión Serrana, no para soñar con mares lejanos sino para aprender de sus realizadores, para acercarme a ese otro universo que me resultaba desconocido.

A

 Foto: Taller de Creación "Mirada de Joven"

Recuerdo que en el mes de julio del 2004 cuando recibí un primer taller en esa institución a pesar del orgullo y la alegría sentía un enorme desconcierto. Entre tantos nuevos conceptos que nos enseñaban recuerdo que Daniel nos decía: cuando vayas a hablar del documental que quieren hacer, intenten hacerlo como si estuvieran contando un cuento, porque eso es lo que hacemos contar cuentos. El camino estaba elegido quería contar historias y por lo tanto debía aprender a hacerlo.

Desde entonces y hasta ahora intento tomar fragmentos de vida de los que me rodean, para contar pequeñas historias de hombres y mujeres que viven en este lado de la isla y que con su hacer cotidiano enriquecen la cultura y espiritualidad de nuestro país...”

Comentarios   

#4 Ale 23-12-2015 20:27
La TV Serrana. Gracias a todos los que dieron su aporte para que este proyecto se realizara en aquéllos tiempos. Hoy llena de talento joven, que viven entre nuestros campesinos, niños jóvenes en fin el pueblo de San Pablo de Yao. Es el corazón de la TV Serrana.
Todo por nuestra serranía
Saludos ;-) :-)
Ale
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#3 Axel L. Hernández 22-12-2015 21:59
HOLA ARIAGNA, TE CONFIESO QUE ME HAN CONMOVIDO TUS PALABRAS, LA VERDAD QUE ES UN A DICHA HABER CONOCIDO LA TV SERRANA A TRAVÉS DE USTEDES, RECUERDO CON MUCHO CARIÑO HABER COMPARTIDO CONTIGO LA FILMACION DE AQUEL BELLO DOCUMENTAL DE LA VUELTA, PARA USTEDES MI ADMIRACION INFINITA, BESOS MIL Y UN CARIÑO PODEROSO.
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#2 David Morales Rodríg 30-11-2015 15:04
Gracias Ari por estas palabras al CREADOR. Tengo la certeza que Daniel Diez Castrillo en estas líneas sentirá el regosijo del deber cumplido. El estilo directo y sencillo llenan al texto de una sensibilidad profunda, quien haya tenido la suerte de conocerte cuando lea este artículo escuchará tu voz.
David
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#1 Le Fernández 19-11-2015 16:02
Por circunstancias, cada verano tenía que dejar mi pueblo de playa, el cine y amigos, para pasar el período vacacional en San Pablo de Yao. Viví y disfruté la transformación del sitio y su gente por la obra de TVS.
Recuerdo esos rostros diferentes con artefactos que andaban, por aquí, allí y más allá…..
Siento nostalgia y orgullo por los que se quedaron y ahí están, haciendo e intentado hacer más. No puedo dejar de citar una compañera de aula, pionera y amiga: Ariagna Fajardo.
Agradecer y felicitar a Daniel Diez por su gran labor y sobre todo por el valor que tubo en realizar el proyecto.

“Enhorabuena y Viva Cuba”

Muchas gracias.

Le Fernández (un pequeño trozo de Yao)
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